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domingo, 4 de diciembre de 2016

Los NUMMULITES o DINERETES


Nummulites deshayesi en la zona de Santa María de Buil, en El Sarrastaño

 
En determinadas zonas de Sobrarbe abundan mucho unos fósiles lenticulares que nos hablan de organismos unicelulares pertenecientes al orden de los foraminíferos, los cuales vivieron en el Eoceno, cuando aquí aún había mar, hace más de 40 millones de años. Los Nummulites deben su nombre a su morfología similar a las monedas (nummus=moneda, lithos=piedra), por lo que su significado es “moneda de piedra”. En Aragón reciben el nombre popular de dineretes, siendo especialmente conocidos los “Dineretes de Sevil”. Estos fósiles nos aportan mucha información científica. En Sobrarbe hay varias decenas de especies fósiles de Nummulites que son muy útiles para determinar la antigüedad de los estratos

Los Nummulites poseen un caparazón con múltiples forámenes al exterior, por donde salían finos pseudópodos que fueron usados en la captación de nutrientes, locomoción y fabricación de la concha. El caparazón o concha (es lo que fosiliza) posee una compleja estructura calcítica a base de cámaras comunicadas que crecen en espiral, generando formas discoidales. Caparazón o esqueleto intraectoplasmático, con cámaras interconectadas por poros, llamados forámenes, de ahí que se les llame foraminíferos. Al poseer dos fases en su ciclo reproductivo, resulta que hay dos tamaños muy diferentes dentro de la misma especie, formas macrosféricas (asexual, tamaño pequeño) y microsféricas (sexual, tamaño grande).

Los Nummulites vivieron en aguas cálidas, entre 25 y 28ºC, en todo caso a más de 20ºC. A más temperatura, mayor abundancia. Eran marinos, habitando en aguas saladas; no les gustaba los cambios en la salinidad del agua, tampoco las aguas salobres. Mejor para ellos el ambiente de prodelta que las costas. Abundaron en las aguas marinas poco profundas, máximo 60-80 metros de profundidad. Los Nummulites grandes vivieron en zonas muy poco profundas, siendo especialmente frecuentes en zonas pobres en nutrientes orgánicos, colonizando amplias áreas, sin apenas competencia. Les gustaba las aguas sin turbulencias, tranquilas, con mínima acción de las corrientes de fondo. Colonizaron las plataformas someras y mares epicontinentales, con poco aporte fluvial y escasez de oxígeno. En los momentos transgresivos, cuando el mar ocupo más terreno, los Nummulites vivieron mejor y fueron más abundantes. Se ha comprobado que los Nummulites de concha globosa prefirieron los ambientes someros, mientras que las formas planas proliferaron en aguas más profundas y fangosas.

Vivieron en equilibrio hidrostático, a veces en ligero contacto con el fondo marino. Se ha observado que algunos ejemplares perdieron el equilibrio hidrostático, lo que provocó que estuvieran en el fondo marino, creciendo de forma irregular, generándose ejemplares asimétricos, a veces con crecimiento irregular y sinuoso, especialmente en individuos de tamaño muy grande.

Se cree que la clave para la gran proliferación de los Nummulites está en su simbiosis con las algas. En su sistema metabólico era fundamental la colaboración simbiótica con algas. En dicha relación el alga simbionte facilitaba la eliminación de CO2, incrementando la tasa de calcificación del esqueleto del foraminífero y aportando energía suplementaria, es decir, nutrientes elaborados en la fotosíntesis y utilizables por el foraminífero. El foraminífero favoreció el desarrollo de los simbiontes, “cultivándolos” como partículas alimenticias para su sustento. La fotosíntesis de las algas requiere aguas poco profundas.

En definitiva, los Nummulites fueron unos organismos unicelulares mucho más complejos de lo que a primera vista pudiera parecer.


Ejemplar de Nummulites visto en sección ecuatorial, observándose las múltiples cámaras que componen su concha. Individuo encontrado en las proximidades de la localidad de Fiscal

domingo, 30 de noviembre de 2014

El manglar de Olsón

Hace más de 35 millones de años, en el sur de Sobrarbe, había un paisaje muy distinto al actual, con presencia de zonas encharcadas salobres, de transición entre el mar y el continente. El presunto manglar ocasionó la presencia de huellas de raíces en los sedimentos. Sorprende ver fósiles marinos mezclados con cantos rodados relativamente grandes. Pudo haber episodios tormentosos destacados que alteraron el medio.

Nummulites rodeado de granos de arena y pequeños cantos rodados, todo bien cementado

Assilina entre cantos rodados, algo poco habitual

Nummulites, visto de forma parcial


Impresión de gran hoja de palmera, afín a Sabalites, muy desgastada por la erosión

Icnofósil

Actividad biológica, fósil, muy intensa

Resto de hoja fósil conservada de forma parcial

Indeterminado

lunes, 12 de septiembre de 2011

Monclús, despoblado medieval.

El pasado jueves fui de excursión a Monclús. El acceso por tierra es complicado puesto que Monclús está resguardado por un gran tozal con escarpes a levante sur y norte, y a su vez hacia el oeste se halla el pantano de Mediano. Monclús hace honor a su nombre y es un “monte cerrado”, un pequeño llano rodeado por un tozal, dos barrancos (uno al norte y otro al sur) y el río Cinca al oeste. Parece mentira que este enclave tuviera tanta importancia en época medieval e incluso fuera la cabecera de la Baronía de Monclús. En función de los restos arqueológicos que vi, puedo asegurar que el poblamiento fue extenso, y en los dos extremos del llano, al norte y al sur, hubo vida. En el extremo norte hay fragmentos de cerámica postmedieval que posiblemente se correspondan con la actividad que hubo ligada a la iglesia de Nuestra Señora de Monclús, dinamitada en unas maniobras militares tras la construcción del embalse de Mediano.

Monclús es conocido en la historia por la matanza de buena parte de sus pobladores judíos en el s.XIV. Fanáticos llegados desde Francia, ayudados por "cristianos" autóctonos, provocaron el genocidio. Los judíos eran ricos, prestamistas, y ello provocó que muchos vecinos de la zona que eran deudores aprovecharan la coyuntura. Monclús es un ejemplo de lo destructivo que resulta la intolerancia y el fanatismo. Estos acontecimientos debieron mermar considerablemente la importancia del enclave. Con posterioridad, según la leyenda, los de Monclús fundaron Mediano, poblamiento al otro lado el río, en una zona mucho más cercana a los extensos campos de cultivo de la margen derecha.



Zona meridional del monte de Monclús. Observar lo escarpado del terreno y lo dificultoso que resulta pasar al otro lado.


El límite occidental del llano de Monclús estuvo defendido por un muro de gran longitud que en la actualidad se halla destruído por la actividad erosiva del pantano de Mediano.

Los árboles, a pesar de llevar más de 40 años muertos, siguen en pie. Buena parte del año la pasan bajo las aguas del pantano.


En el llano hay abundantes aterrazamientos, muros de piedra, que en parte aún resisten.

Ruinas de lo que se supone fue la Iglesia de Monclús, ubicadas en el extremo norte del pequeño llano.

Gran piedra de molino

Curiosa piedra agujerada.

Gran piedra con orificio.

Fragmento de cerámica realizada a mano, con desgrasante muy basto. Preibérica.

Cerámica gris medieval.

Cerámica vidriada, color miel, medieval.

Cerámica medieval.

Fragmento cerámico con agujero.

Escoria de hierro, muy abundante.

También hay restos óseos de diversos animales.

Resto de muro de una vivienda en el sur del llano.

Caliza con Nummulites

Caliza con Alveolinas. Eoceno Inferior.

domingo, 14 de agosto de 2011

Por La Bal Amagada (y III)

Tercera y última entrega referente a La Bal Amagada.

Coral colonial
Según me informa Gemma (4-8-2020): es  Stylocoenia, tipo bola. Poseen dos tipos de cálices. Los “normales” y otros llamados columnas que sobresalen de la superficie calicinal. En algunas especies son muy pequeños pero en este tipo son muy grandes y siempre están rotos pero la hipótesis es que podrían llegar a ser algo parecido a la imagen de la reconstrucción idealizada que adjunto realizada por el Dr Robert Darga.


Coral colonial.

Coral solitario.

Espina de erizo de mar.


Equínido. Brissopsis.


Placa de un equínido regular, afín a Cidaris.

Molusco cefalópodo. Nautiloideo.

Dentalium.

Nummulites.

Icnofósil.

Fragmento óseo.

Esquirla de hueso.

martes, 17 de mayo de 2011

Por el Sobrarbe profundo (III)

Junto a los fósiles de vertebrados también es posible encontrar invertebrados. Predominan los moluscos y escasean los Nummulítidos. A continuación se muestran algunos de ellos:

Molde interno de bivalvo.

Pequeño ostréido.

Molde de gasterópodo.

Gasterópodo.

Gasterópodo turriculado.

Ostréido parcialmente conservado.

Coral colonial algo erosionado.


Erizo de mar oculto en la arenisca.


Nummulites.


domingo, 27 de marzo de 2011

Por el Delta de Sobrarbe

Tierras solitarias y silenciosas, de aguas cristalinas.

Nummulites

Equínido, región oral

Equínido, región aboral

Abundan los restos de ostréidos y pequeños gasterópodos.


Molde interno de gasterópodo.
 
Yeso

Quelípedo de crustáceo decápodo.

Bivalvo

Resto fósil de mandíbula de vertebrado.

Detalle de una placa de quelonio.