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miércoles, 25 de marzo de 2009

El antes y el después (III)




En esta tercera entrega de “el antes y el después” se muestran los cambios producidos en una de las dos salas abovedadas existentes, la de mayores dimensiones, situada en posición de semisótano y también conocida como la bodega grande. Se accede a ella por una escalera que parte desde la sala principal del museo.

En las fotos primera y tercera, se ve el estado primitivo de la estancia. Se observa cómo la entrada estaba deteriorada y también, en el extremo opuesto, la terminación de la bóveda y parte del muro sur. Así mismo, había muchos escombros que fue necesario quitar de forma manual.

En las otras dos fotos se ve el estado actual, una vez finalizada la restauración.



sábado, 31 de enero de 2009

Casa Román de Lamata



Donde ahora está el museo, antes hubo unas ruinas y antes de las ruinas, una casa muy grande y antigua, llamada Román. Los pocos restos que quedaban de la casa: dos bodegas, un lagar y una pila de aceite han sido integrados en el museo.

Esta casa ya existía en el s. XV; los documentos antiguos avalan esta afirmación. La arqueología lo confirma porque en los muros de una bodega, realizados en tapial, se encontraron fragmentos de cerámica gris medieval.

Casa Román fue variando su fisonomía en el transcurso de los siglos. Hay dos fotos antiguas, realizadas a mediados del s.XX, que nos aportan información sobre ella. Se observan sucesivas ampliaciones hacia el norte, siendo la puerta de entrada en arco rebajado, del s. XVIII o XIX, una de las últimas reformas. Destacaba la monumental chimenea troncocónica que tuvo una gran tinaja como culminación, no observable en las fotos.

Durante más de 500 años se fueron sucediendo distintas generaciones, a razón de una cada 30 años, más o menos. Los dueños se apellidaron Monclús, Román y Labrid.

A finales del siglo XIX la casa entró en crisis y sus propietarios tuvieron que pedir dinero para ir pagando deudas. La filoxera atacó las viñas, principal fuente de riqueza; esta plaga justifica en parte la crisis. Finalmente la familia emigró a Francia a principios del s. XX. Poco a poco el inmueble se fue deteriorando. Una noche lluviosa de finales de los 60 o principios de los 70 del siglo pasado, se derrumbó parcialmente y poco a poco la ruina se fue generalizando.

El museo no sólo es un lugar en el que hay fósiles, sino que también, en cierto modo, es un homenaje a todas las personas que vivieron en casa Román. Una pequeña parte de aquella casa se sigue conservando y sirve como recuerdo de toda esa gente que quiso a su casa tanto como a su propia vida.