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lunes, 14 de marzo de 2016

Epigrafía hebraica en cerámica. Hallazgos en Sefarad

Foto 1. Fragmento de cerámica con tres caracteres hebreos.
Provincia de Madrid

 
En la página 116 del libro “Epigrafía Hebrea” (Madrid 2005), escrito por el Dr. Jordi Casanovas Miró, se habla de un fragmento de cerámica común en el que aparecen incisos tres caracteres hebreos (foto 1). Según el autor, en su momento debieron ser muy comunes los elementos de uso doméstico con indicaciones en letras hebreas, si bien la fragilidad del soporte hace difícil su conservación y hay que considerarlos raros. Tal es así que en el año 2005, de la época medieval en la Península Ibérica, sólo se conocían dos objetos de este tipo, uno localizado en la provincia de Madrid y otro aparecido durante unas excavaciones en el barrio judío de Barcelona.

En cuanto al significado de las letras hebreas en la cerámica, el Dr. Jordi Casanovas apunta a que podrían hacer referencia al propietario, al contenido de la misma o a su capacidad.

De lo dicho se deduce que es singular el hallazgo de un fragmento de cerámica con caracteres hebreos en Sobrarbe (foto 2) y tiene relevancia nacional. Para más información sobre la pieza ver: http://fosilesdesobrarbe.blogspot.com.es/2016/03/epigrafia-hebrea-en-sobrarbe-caracteres.HTML
Foto 2. Vista parcial del fragmento de cerámica con caracteres hebreos. Sobrarbe (Huesca)
 
Se me ocurre otra posibilidad respecto al significado de las letras hebreas: podría tratarse del nombre del alfarero y su lugar de residencia. Hay que tener en cuenta que antiguamente algunos alfareros sellaban sus obras (foto 3); era una manera de hacerse propaganda e incrementar las ventas. Esta misma técnica también era utilizada por otros gremios como los herreros.
Foto 3. Pichela o jarra de alfarería utilizada para medir o servir el vino. Lleva el sello del alfarero: JOSÉ TRILLO. NAVAL (HUESCA)
 
El estudio de la pieza hallada en Sobrarbe, por parte de un especialista en epigrafía hebrea medieval, seguro que puede aportar información que clarifique el asunto.

lunes, 7 de marzo de 2016

Epigrafía hebrea en Sobrarbe. Caracteres de escritura en un fragmento de cerámica

Vista general del fragmento de cerámica, cara superior


Cara inferior del fragmento de cerámica

Vista lateral

Otra vista lateral. Se observan viejas fracturas cicatrizadas
Sección transversal. Vieja rotura cicatrizada


La otra sección transversal, con escoriación moderna. Observar la diferencia de color entre el corte fresco y el cicatrizado

Hace ya un tiempo encontré el fragmento de cerámica que aparece en las fotografías de arriba. Se hallaba dentro de los límites del antiguo monte de Monclús, que en época medieval englobaba el castillo de Monclús y las localidades de Monclús, Mediano, Arasanz y Plampalacios. Los residentes en estos pueblos eran vecinos de Monclús y pagaban solidariamente entre ellos los múltiples impuestos a los que estaban obligados.

Pues bien, esta pieza con epigrafía hebrea la hallé en la margen derecha del río Cinca, en una marguin de un antiguo campo de cultivo. Las aguas del pantano se encargaron de ir erosionando el terreno, saliendo a la luz la pieza en cuestión. Hay que recordar que un objeto de cerámica sin aplicación de barniz y a la intemperie no es capaz de resistir ni siquiera 100 años sin sufrir una clara erosión.

Fue una gran casualidad encontrar este fragmento de cerámica puesto que no estaba en un contexto arqueológico; habría que considerarlo un hallazgo aislado que probablemente llegó al campo de cultivo transportado junto al fiemo. El objeto se debió romper en la vivienda y de allí iría a parar a la femera.

Características del fragmento de cerámica. Cuando lo encontré estaba semienterrado y me sorprendieron los caracteres que llevaba impresos. Al estar tanto tiempo sometido al agua, se encontraba en un estado muy delicado, de modo que esperé a que estuviera bien seco y luego lo lavé con agua suave bajo el grifo, sin utilizar ningún tipo de cepillo que lo habría deteriorado, es por ello que hoy en día aún presenta un poco de barro que contribuye a poder leer mejor los caracteres.

En teoría, las probabilidades de encontrar un fragmento de cerámica de estas características en Sobrarbe eran casi nulas, puesto que en la antigua Sefarad son muy raras las inscripciones hebreas en cerámica. Además es una cerámica aislada. A veces he pensado que tanta casualidad no es posible…

El fragmento de cerámica parece corresponder a un asa parcialmente conservada, con rotura cicatrizada en los dos extremos, lo que nos informa que se rompió hace muchos años. Tiene una dimensión máxima de 60,5 milímetros y una anchura de 32 milímetros. Cerámica gris oscura en superficie, y clara en corte fresco, realizada a torno, observándose las rayas. Por sus características externas podemos encasillarla como cerámica de cronología medieval, si bien la pasta es fina y en corte fresco (unos pocos milímetros) no se observa desgrasante; es una pasta diferente a otras cerámicas del entorno, lo que hace suponer que no fue fabricada en la zona. En el monte de Lamata encontré un fragmento informe con pasta similar que también estaba fuera de contexto.  

El aspecto externo general del trozo de cerámica con epigrafía hebrea es muy similar a otros fragmentos de cerámica medievales

La inscripción hebrea parece estar incompleta en uno de los dos extremos, aunque no es seguro. Se halla un poco erosionada la parte que estuvo más tiempo a la intemperie, sin afectar seriamente a los caracteres de escritura.

He mirado en Internet qué hay en España en lo referente a epigrafía hebrea y he comprobado que la morfología de los caracteres hebreos ha ido variando a lo largo de los siglos. Los caracteres más parecidos a los que vemos en la cerámica son los que se encuentran en una lápida hebrea hallada en Béjar (Salamanca), datada por los expertos como de finales del siglo XIII. En el Museo Arqueológico de Sevilla hay un sello que también presenta algunos caracteres con morfología similar, en este caso datado como del siglo XIV.
Dibujo con los caracteres hebreos que aparecen en el fragmento de cerámica hallado en Sobrarbe
 
Dibujo con los caracteres de la lápida hebrea de Béjar (Salamanca), finales del siglo XIII


Sello de Abraham bar Sa´adiá. Museo Arqueológico de Sevilla, siglo XIV



En definitiva, hasta que algún experto en el tema se atreva a dar su opinión, me inclino a pensar que la cerámica con caracteres de escritura hebreos, hallada en Sobrarbe, es asignable al siglo XIII, ligada a la actividad de los judíos que vivieron en el antiguo término de Monclús.
La intriga sigue, sobre todo porque falta por descifrar el significado que encierran estos caracteres de escritura.

domingo, 22 de febrero de 2015

Piedra de molino rotatorio manual, llegada desde Olsón


 
Se trata de la volandera o parte superior de un molino rotatorio, elaborada en conglomerado.
Tiene la pieza una morfología discoidal, con un diámetro que ronda los 55-56 centímetros, siendo su espesor de unos 6,5 centímetros. Posee el habitual orificio central, de unos 50 milímetros de diámetro. Hay otro orificio en posición centro-lateral, relacionado con el mecanismo de rotación del molino, con diámetro de 30-32 mm.
La superficie superior de la piedra es plana, al igual que la inferior; en ésta última se observan dos hendiduras centradas y simétricas que debieron tener la finalidad de facilitar el engarce del eje; se trataría de ranuras de fijación del eje giratorio vertical. Por su morfología, lo más probable es que esta piedra de molino tenga una cronología bajomedieval.

martes, 3 de febrero de 2015

Piedras de molino rotatorio manual, llegadas desde Escanilla

Gracias a la donación realizada por la familia de Casa Salinas, el Museo ha incrementado la diversidad de piedras de molino.

Los molinos rotatorios están conformados por dos piedras de contorno circular, una superior y otra inferior, fija la inferior y móvil la superior, acopladas y engranadas por un eje central, que con su movimiento de rotación muelen el grano o las bellotas que son introducidas por el hueco central, saliendo la harina por el intersticio que deja la unión de las dos piedras.

En Sobrarbe se comenzaron a utilizar en época ibérica, coexistiendo un tiempo con los molinos barquiformes que son más rudimentarios y sencillos.

Desde Escanilla han llegado tres piedras que pertenecen a tres molinos distintos. A continuación hablo un poco de ellas.

Piedra 1
Piedra 1. Se trata de la volandera o parte superior de un molino rotatorio, casi completa, elaborada en microconglomerado compuesto por granos de cuarcita muy bien cementados.
Tiene la pieza un diámetro que ronda los 51 centímetros, poseyendo el habitual orificio central. En la superficie superior se observa que el cuello está alzado alrededor del eje, y hay una hendidura lateral que debe estar relacionada con el mecanismo de rotación. La superficie interior presenta dos hendiduras centradas y simétricas que debieron tener la finalidad de facilitar el engarce del eje de madera; se trataría de ranuras de fijación del eje giratoria vertical.

En función de la morfología de la pieza, cabe asignarle una cronología medieval.

Piedra 2
Piedra 2. También es la volandera o parte superior de un molino rotatorio, de conservación parcial (75%), de similar composición a la anterior.
Esta pieza también tiene un diámetro que ronda los 51 centímetros, y su superficie superior es muy similar a la piedra 1. La mayor diferencia estriba en que está mejor elaborada. La superficie interior presenta varias hendiduras, posiblemente seis, tres a un lado y otras tres al otro, guardando simetría bilateral. Vemos que estas ranuras de fijación son bastante originales. Cronología medieval.

Piedra 3
Piedra 3. Esta pieza es más común y habitual de encontrarla en Sobrarbe. Su composición es similar a las dos anteriores, siendo su diámetro inferior: 38 centímetros. Se trata de la piedra inferior, fija, de un molino rotatorio manual, con morfología discoidal, sólo trabajada por su parte superior, que estaba destinada a moler; hay una cavidad semicircular central para el eje. La parte basal se halla sin trabajar. Cronología incierta.

jueves, 25 de septiembre de 2014

Castillo y despoblado de Monclús

Antes de ver el reportaje fotográfico de la dura excursión que he realizado hoy, aconsejo consultar este enlace:

Restos del castillo de Monclús. Torre cilíndrica norte


Restos del castillo de Monclús. Torre cilíndrica sur

Interior de la torre sur, con vistas hacia Mediano y también hacia las Cuencas del Susía y Vero


Vistas desde el castillo hacia el norte

Mediano visto desde el castillo de Monclús

Panorama hacia El Entremón

Gran muro de mampostería próximo al castillo.
Presenta buena argamasa de cal.


Piedra caliza de gran tamaño, con orificios ¿naturales?


Enterramiento humano medieval. ¿Será judío o cristiano?

Mandíbula humana

Losas dispuestas verticalmente, conformando un cuadrado

Piedra con morfología extraña

Cerámica medieval

Fragmento de cerámica con decoración